En esta sesión de aprendizaje, los estudiantes desarrollan competencias relacionadas con la gestión responsable de los recursos económicos, comprendiendo que el dinero es un recurso limitado que debe administrarse con responsabilidad para satisfacer necesidades, alcanzar metas personales y fortalecer el hábito del ahorro. Mediante el análisis de situaciones de la vida cotidiana, la diferenciación entre necesidades y deseos, el estudio de un caso práctico y el trabajo colaborativo, los estudiantes reflexionan sobre las consecuencias del gasto impulsivo y reconocen la importancia de planificar el uso de sus recursos económicos.
Asimismo, elaboran propuestas de administración responsable del dinero, argumentan sus decisiones financieras y fortalecen su pensamiento crítico frente a situaciones reales de consumo. La sesión promueve el desarrollo de hábitos financieros saludables, la toma de decisiones informadas y la construcción de una cultura de responsabilidad económica desde la adolescencia, favoreciendo la formación de ciudadanos capaces de administrar adecuadamente sus recursos para contribuir a su bienestar personal y familiar.