En el día a día de nuestra vida escolar, es común que surjan pequeñas necesidades económicas imprevistas: sacar una fotocopia urgente, comprar un lapicero que se perdió o simplemente adquirir un pequeño refrigerio. Frecuentemente, algunos estudiantes no cuentan con el dinero necesario en ese preciso momento. Esta situación a veces genera intranquilidad y la necesidad de pedir prestado a compañeros de manera informal o pedir prestado a algún docente de la I.E. Ante esta situación, surgen dos caminos: el de la paciencia y la planificación, o el de la inmediatez.
Frente a esta realidad, nos preguntamos: ¿Qué pasaría si en nuestra aula creamos un sistema que nos permita explorar ambos caminos? Por un lado, una “Ventanilla de Ahorro” donde podamos depositar nuestro dinero, fijarnos metas y ver crecer nuestros fondos. Por otro, una “Ventanilla de Préstamos” para necesidades urgentes, pero que nos enseñe el costo real de la impaciencia a través de un interés de S/ 0.10 por cada día.
Este desafío nos obliga a analizar nuestros propios ingresos y gastos, y a tomar decisiones financieras conscientes.