Los estudiantes dispuestos en equipos elaboran un “Decálogo del Buen Administrador Cristiano”. Para lograrlo, realizan tres acciones clave:
– Analizan la Biblia: Leen pasajes sobre el peligro de la codicia y la importancia del trabajo digno.
– Redactan 10 normas: Crean un listado que incluye ahorro con propósito, consumo inteligente (evitar gastos innecesarios) y solidaridad con los necesitados.
– Exponen y reflexionan: Presentan su decálogo en plenaria y evalúan cómo mejorar sus propios hábitos de gasto cotidianos.