Los estudiantes del quinto año de secundaria del Colegio Mixto La Molina observan que en su entorno escolar se generan residuos (plásticos, papeles, restos orgánicos) que no siempre son clasificados ni reutilizados. Además, notan que muchos compañeros muestran poco interés en participar en actividades de cuidado ambiental y en la práctica de valores como la responsabilidad y la solidaridad.
Frente a esta realidad, surge el reto de vincular la educación financiera con la gestión responsable de los recursos y el cuidado ambiental. Los estudiantes comprenderán que administrar el dinero y administrar los residuos son dos caras de la misma moneda: ambas requieren planificación, disciplina y visión de futuro. Así como un gasto impulsivo puede afectar el presupuesto familiar, un consumo irresponsable y la falta de reciclaje generan costos ocultos para la comunidad y el planeta.