podemos afirmar que la educación financiera nos enseña a aprovechar los conocimientos sobre genética y alimentación para crear emprendimientos de alimentos saludables que generen ingresos.
Al identificar productos nutritivos elaborados con recursos locales, podemos calcular costos, establecer precios y obtener ganancias responsables.
Así, transformamos el conocimiento científico en oportunidades de negocio, promoviendo la salud familiar, el ahorro y el desarrollo económico de nuestra comunidad.