Esta evidencia refleja el desarrollo integral de una sesión articulada entre Comunicación y Personal Social, donde los estudiantes de segundo grado vinculan la comprensión de textos informativos/narrativos con la acción real en el huerto escolar. Los niños y niñas no solo leen sobre el cuidado ambiental o responden preguntas de comprensión en sus tres niveles (literal, inferencial y crítico), sino que trasladan la teoría a la práctica. A través de la observación directa en el huerto escolar, los estudiantes identifican problemas reales (como la acumulación de residuos), asumen responsabilidades colectivas y proponen soluciones orientadas al bien común (Sumaq Kawsay), fortaleciendo valores como la solidaridad y el respeto por la naturaleza. El uso del ABP me permite dejar de ser una transmisora pasiva de conocimientos para convertirme en una guía que conecta los saberes académicos con los desafíos cotidianos de la escuela y su entorno. Ver el entusiasmo de los estudiantes al interactuar directamente con su entorno natural demuestra que el aprendizaje basado en proyectos genera un impacto emocional y cognitivo profundo, logrando un aprendizaje verdaderamente significativo.